30 de julio. Aniversario luctuoso de Miguel Hidalgo.
Fuente: https://bit.ly/2Z86sse

Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte y Villaseñor, conocido comúnmente solo como Miguel Hidalgo y Costilla, fue el precursor del abrupto movimiento de Independencia en México. La actividad política y militar del “Padre de la Patria” fue muy corta, pues a menos de un año de haber arengado al pueblo de Dolores aquella madrugada del 16 de septiembre, fue fusilado por el ejército realista el 30 de julio de 1811 en Nueva Vizcaya –hoy estado de Chihuahua—.

La irrupción de Napoleón Bonaparte en el reino de la Corona española en 1808 y la eventual deposición de sus reyes, tuvo consecuencias inmediatas no sólo en la metrópoli sino también en sus colonias. En el Virreinato de la Nueva España, el Ayuntamiento de la Ciudad de México registró en su seno acaloradas discusiones entre criollos y peninsulares; el motivo: definir sobre quien recaería la soberanía a falta del monarca. Francisco Primo de Verdad y Ramos, abogado que detentaba el cargo de síndico, argumentó—siguiendo las ideas de la Ilustración y el liberalismo peninsular[1]—que la soberanía recaía sobre el pueblo en tanto que el rey no estuviera en su cargo y propuso al virrey José de Iturrigaray organizar un gobierno provisional.

Un golpe de Estado perpetrado en contra de Iturrigaray el 15 de septiembre de 1808 y la persecución de funcionarios criollos que darían seguimiento lo pronunciado en el Ayuntamiento de la Ciudad de México por Primo de Verdad, frenaron en apariencia cualquier intento de insurrección. Sin embargo, entre criollos intelectuales con cierta posición social, comenzaron a organizarse reuniones secretas en las que se discutió la necesidad de trastocar el orden político que hasta ese momento pervivía en la organización politico religiosa de la Colonia.

Hidalgo, fue un criollo con una amplia formación académica y ya desde su profesión como sacerdote, previo al movimiento de independencia, manifestó ideas poco ortodoxas y de pensamiento crítico. En 1800 fue acusado ante el Tribunal de la Inquisición por el fraile Joaquín Huesca y, en 1801, se le volvió acusar por realizar lectura de libros prohibidos[2].

Hombre cercano a la población, llegó al curato del poblado de Dolores en 1803; el contacto con sus compañeros de insurgencia Juan Aldama e Ignacio Allende lo tuvo en San Miguel el Grande; a Josefa Ortiz de Domínguez y a su esposo, Miguel Domínguez, los conoció en la ciudad de Querétaro, de la que este último fuera Corregidor.

La conjura de Querétaro fue descubierta en septiembre de 1810. Al ser notificado, Hidalgo volteó su mirada hacia las bases de la pirámide social colonial; aquella que durante trescientos años permaneció en las condiciones menos favorables y que fue objeto de una intensa explotación a través de la esclavitud. El 16 de septiembre de 1810, el cura de Dolores hizo sonar la campana de su parroquia para convocar a misa y en el atrio del santuario pronunció la arenga con la cual dio inicio de forma estrepitosa la lucha por la independencia.

El objetivo de Hidalgo y del grupo criollo intelectual al que estaba adherido, no era precisamente romper la relación colonial con la metrópoli –por lo menos no de inicio—sino lograr conquistar los espacios políticos y clericales que habían sido cooptados por los “gachupines”. Su frase: “muera el mal gobierno”, “viva Fernando VII”, así lo atestigua.

Una columna enardecida atacó las poblaciones aledañas en su avance hacia Guanajuato; sin formación militar y guiados más por el frenesí, la toma de la Alhóndiga de Granaditas se convirtió en un auténtico saqueo que terminó con la vida de aquellos españoles que se atrincheraron en sus muros. En el cénit de su accidentada campaña militar, el cura de Dolores reculó de la idea de tomar la Ciudad de México estando a las puertas de la misma y se retiró hacia el bajío. El 17 de enero de 1811, la batalla de Puente de Calderón marcó el declive de la campaña de Hidalgo; en marzo del mismo año los primeros insurgentes fueron capturados por los realistas.

Con la muerte de Hidalgo, a finales de julio de 1811, culminó la primera etapa del periodo de Independencia, la cual se extendió a lo largo de una década.

 

[1] Tutino, John, “Soberanía quebrada, insurgencias populares, y la Independencia de México: La guerra de independencias, 1808-1821”, en Historia Mexicana, vol. LIX, núm. 1, julio-septiembre, 2009. El Colegio de México, A.C. Distrito Federal México. pp. 15

[2] Saladino García, Alberto, “Miguel Hidalgo: Ilustrado Consumado”, en Revista Historia de la Educación Latinoamericana, vol. 16, núm. 23, julio-diciembre, 2014. Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia. Boyacá, Colombia. Pp. 235

0 Comentarios

Comentario