7 de octubre. Aniversario Luctuoso de Belisario Domínguez.

Fuente: https://bit.ly/2mnuHEx

El 22 de febrero de 1913 fueron asesinados Francisco I. Madero y José María Pino Suárez, después de ser depuestos por la fuerza de los cargos de presidente y vicepresidente respectivamente. Victoriano Huerta había dado cumplimiento al “Pacto de la Ciudadela”[1], en el cual diversos personajes contrarios al maderismo acordaron desconocer y reemplazar el gobierno emanado del movimiento revolucionario de 1910. La usurpación fue consumada y un representante del antiguo régimen, un militar de origen porfiriano se erigió sobre las ruinas del primer gobierno democrático mexicano del siglo XX, marcando con ello una nueva etapa dentro de la lucha revolucionaria.

El gobierno de Huerta encontró en el senador chiapaneco Belisario Domínguez Palencia a uno de sus críticos más recalcitrantes, quien denunció las arbitrariedades cometidas en contra del gobierno constitucional de Madero.

Nacido en el estado de Chiapas, Belisario Domínguez descendía de una familia con tradición militar y política de carácter liberal; su padre y su abuelo participaron activamente en la lucha contra la intervención francesa y, el primero, había sido gobernador en dos ocasiones de su estado natal. Sus primeros estudios los realizó en la ciudad chiapaneca de San Cristóbal de Las Casas y en la Ciudad de México; complementó su formación profesional en París, Francia, lugar en el cual se recibió de médico cirujano, partero y oculista[2].

En 1911 ganó la elección para ocupar el cargo de presidente municipal en Comitán, postulado por el Partido Liberal; desde esta trinchera Domínguez ya se había erigido como un duro crítico del porfirismo y del gobernador de su estado natal Rafael Pimentel, quien había estado en el cargo en dos ocasiones. A través del periódico “El Vate”, fundado por él, publicó diversos artículos en contra del régimen; su actividad periodística lo llevó a enfrentarse con el entonces titular del poder ejecutivo local, dada la incautación de fondos para el Hospital Civil de Comitán, previo a contender por las elecciones de 1911.

En 1912 tomó el cargo de senador suplente. A la muerte del senador propietario Leopoldo Gout, el 3 de marzo de 1913, asumió la titularidad y, desde el Senado de la República, se convirtió en un ferviente oponente del gobierno usurpador de Huerta, a quien acusó constantemente de arrebatar ilegítimamente el poder al amparo del asesinato ruin del presidente constitucional de nuestro país.

El 25 de abril de aquél año, en un discurso pronunciado en la tribuna de la Cámara Alta, Domínguez manifestó que la aprobación de una autorización solicitada por el gobierno de Huerta – referida a la extensión del plazo para la permanencia de embarcaciones en el puerto de Veracruz -, sería considerada “… un voto de confianza al gobierno que asesinó al presidente Madero y al vicepresidente Pino Suárez, porque es un gobierno ilegítimo y porque es un gobierno que ha restaurado la era nefasta de la defección y el cuartelazo[3]”.

En septiembre de 1913, en el marco de los festejos de la Independencia, en la sesión del Senado del día 16 rehusó estrechar la mano de Huerta, quien asistió al recinto. En los días 23 y 29, los discursos con los que participaría en la tribuna del Senado, fueron vetados; éstos reflejaban la animadversión que le causaba el huertismo y en ellos expresó:

… el pueblo de México no pueda resignarse a tener por Presidente de la República a don Victoriano Huerta, al soldado que se amparó del poder por medio de la traición y cuyo primer acto al subir a la Presidencia fue asesinar cobardemente al Presidente y Vicepresidente legalmente ungidos con el voto popular, habiendo sido el de éstos quien colmó de ascensos, honores y distinciones a don Victoriano Huerta, y habiendo sido él igualmente a quien don Victoriano Huerta juró públicamente lealtad y fidelidad inquebrantables[4].

… en razón del modo con que ascendió al poder y de los acontecimientos que han tenido lugar durante su gobierno, el cerebro de don Victoriano Huerta está desequilibrado, su espíritu está desorientado. Don Victoriano Huerta padece de una obsesión constante que dificultaría y aun imposibilitaría a un hombre de talento… Cuando la obsesión es más fija, dos Victoriano Huerta se exaspera y para templar su cerebro y sus nervios desfallecientes hace un llamamiento a sus instintos más crueles, más feroces, y entonces dice a los suyos: maten, asesinen, que solo matando a mis enemigos se restablecerá la paz… Concededme la honra de ir comisionado por esta augusta asamblea a pedir a don Victoriano Huerta que firme su renuncia de Presidente de la República, creo que el éxito es muy posible. He aquí mi plan. Me presentaré a don Victoriano Huerta con la solicitud firmada por todos los Senadores, y además con un ejemplar de este discurso y otro que tuve la honra de presentar al señor Presidente del Senado en la sesión del 23 del presente. Al leer los documentos, lo más probable es, que llegando a la mitad de la lectura pierda la paciencia don Victoriano Huerta, y sea acometido por un acto de ira y me mate, pero en este caso nuestro triunfo es seguro, porque los papeles quedarán allí y después de haberme muerto no podrá don Victoriano Huerta resistir la curiosidad, seguirá leyendo y cuando acabe de leer, horrorizado de su crimen me matará también y la patria se salvará[5]

Vaticinando el futuro, Belisario Domínguez fue sacado de su habitación de hotel el 7 de octubre, poco antes de la medianoche, para ser conducido después a una casa ubicada en Tacubaya, en donde fue torturado y posteriormente asesinado brutalmente por hombres de Huerta.

A su muerte, la Cámara de Diputados fue disuelta por la fuerza y fueron encarcelados 110 diputados, tras solicitar a Huerta, junto con el Senado, una investigación respecto del asesinato del legislador chiapaneco.

 La XXVI Legislatura del Congreso de la Unión fue disuelta por decreto de Huerta el 10 de octubre de 1913.

 

[1] Pacto de la Ciudadela, disponible en https://bit.ly/2ttxWu6, consultado el día 30-09-2019.

[2] “Belisario Domínguez Peralta”, en Memoria Política, disponible en https://bit.ly/2n8voBW, consultado el 30-09-2019.

[3] Ibíd.

[4] Primer Discurso de Belisario Domínguez, disponible en https://bit.ly/2uTguBz, consultado el 30-09-2019.

[5] Segundo Discurso de Belisario Domínguez, disponible en https://bit.ly/2naWF6T, consultado el 30-09-2019.

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