28 de noviembre. Promulgación del Plan de Ayala.

Fuente: https://bit.ly/2DnQaSK

Francisco I. Madero convocó al levantamiento en armas a través de su Plan de San Luis[1], en el cual además de promover abiertamente el derrocamiento del gobierno de Porfirio Díaz, propuso realizar una profunda reforma agraria en cuanto terminara el viejo régimen por medio del reparto y devolución de tierras a los dueños originarios que, por la expansión de las haciendas, fueron objeto de un reacio despojo de sus propiedades durante la administración porfiriana.

La revolución maderista triunfó de manera fáctica el 25 de mayo de 1911, fecha en la que renunció el anciano presidente, para posteriormente proceder a su eventual exilio hacia Francia desde el Puerto de Veracruz el 31 del mismo mes.

A la salida de Díaz, Madero volvió a presentar su candidatura a la presidencia de la República en las elecciones extraordinarias que se celebraron en la primera quincena de octubre del mismo año; proceso electoral en el que el revolucionario resultó triunfador junto a José María Pino Suárez, este último electo para el cargo de vicepresidente.

Muy al contrario de lo que esperaba el nuevo presidente, las diferentes fuerzas revolucionarias continuaron en armas por los territorios que dominaban con el objeto de hacer presión sobre el gobierno para que se les diera cumplimiento a las promesas mencionadas en el Plan de San Luis.

En su afán de institucionalizar la revolución, Madero convocó a los diversos jefes revolucionarios a deponer las armas o a licenciarse dentro del Ejército federal y cuándo éstos hicieron caso omiso al llamado de quien se ostentó como primer jefe del movimiento armado, el entonces presidente ordenó su persecución y combate utilizando al mismo cuerpo militar porfiriano que hacía solo meses se encontraba en el bando enemigo.

Al tomar esta decisión, Madero no solo fracasó en su intento de pacificar al país nuevamente, sino que además atrajo hacía sí el repudio de aquellos que se le sumaron el 20 de noviembre de 1910,[2] quienes a su vez lo desconocieron como presidente; por lo que, en esta instancia, la lucha armada llevada a cabo por los diferentes grupos revolucionarios estuvo direccionada a quitar a Madero del poder.

El Plan de Ayala fue promulgado el 28 de noviembre de 1911, tan solo 22 días después de que Madero asumiera la presidencia del país. En Villa de Ayala, en el estado de Morelos, el alto mando militar zapatista firmó lo que fuera su primer documento de carácter político y en el que se precisó cuáles eran las aspiraciones del grupo comandado por Emiliano Zapata.

En dicho documento desconoció a Madero y se le llamó traidor a la patria por no dar pronta atención a los problemas sociales que dieron origen al movimiento armado y por haber dejado en pie buena parte de la estructura gubernamental porfiriana, acusándosele de incurrir en prácticas dictatoriales. Asimismo, se propuso el derrocamiento del presidente, al tiempo de proclamar a Pascual Orozco como Primer Jefe de la Revolución o en su defecto al líder del Ejército Libertador del Sur[3].

El Plan de Ayala consta de 15 artículos, en los cuales, además de denunciar la actitud hostil de Madero, se especifica la manera en que el ejército zapatista propone una pronta solución al problema de la tierra; al efecto, en su artículo 6 se establece:

Como parte adicional del Plan que invocamos hacemos constar: que los terrenos, montes y aguas que hayan usurpado los hacendados, científicos o cacíques a la sombra de la tiranía y de la justicia venal entrarán en posesión de estos bienes inmuebles desde luego, los pueblos o ciudadanos que tengan sus títulos correspondientes de esas propiedades, de las cuales han sido despojados, por la mala fe de nuestros opresores, manteniendo a todo trance, con las armas de en la mano, la mencionada posesión y los usurpadores que se crean con derecho a ello, lo deducirán ante tribunales especiales que se establezcan al triunfo de la Revolución.

Asimismo, en el artículo 7 se propone la expropiación de las grandes extensiones de tierras, aguas y montes que estaban en manos de particulares o que fueron monopolizadas, previo una indemnización de la tercera parte, con el fin de que se repartieran y se crearan ejidos, colonias, fundos legales para pueblos, o campos de sembradura o de labor.

El Plan de Ayala constituyó el primer esbozo de una profunda reforma agraria que significaría uno de los principales corolarios del movimiento revolucionario iniciado en 1910.

 

[1] Plan de San Luis, disponible en https://bit.ly/2Op6Oru, consultado el 27-11-2019.

[2] Ulloa Berta, “La lucha armada”, en Historia General de México, El Colegio de México. México, 2000. pp.771

[3] Plan de Ayala, disponible en https://bit.ly/2QZiB1k, consultado el día 27-11-2019.

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