22 de febrero. Culmina la decena trágica con el asesinato de Madero y Pino Suárez.

Fuente: https://bit.ly/39GmP3X

La Revolución mexicana es uno de los hechos históricos más complejos de nuestro país, pues su desarrollo tuvo lugar en diversas etapas desde su inicio el 20 de noviembre de 1910, hasta el eventual triunfo del constitucionalismo comandado por Venustiano Carranza, que dio paso a la redacción de la Carta Magna de 1917 y al posterior ascenso del coahuilense a la presidencia de la República.

Con el estallido del conflicto armado y la renuncia de Porfirio Díaz en mayo de 1911, Francisco I. Madero pudo competir nuevamente en las elecciones extraordinarias celebradas en México en octubre de ese año, para asumir el cargo de Presidente constitucional al mes siguiente.

El gobierno de Madero poco pudo hacer para el restablecimiento de la paz en territorio nacional, pues su llamado al desarme no tuvo eco entre importantes facciones beligerantes, que, ante el incumplimiento de partes sustanciales expuestas en el Plan de San Luis, como el reparto de tierras[1], desconocieron a Madero y continuaron con la lucha armada.

Ante la negativa de grupos revolucionarios en el sur y en el norte para deponer las armas, Madero echó mano del ejército federal, todavía con mando porfiriano, para sofocar las rebeliones de Pascual Orozco en el norte y de Emiliano Zapata en el sur.

El señalado por el entonces presidente para enfrentar a Orozco fue el viejo general Victoriano Huerta. Huerta no fue de la entera confianza de Madero, pues a su regreso a la Ciudad de México lo hizo renunciar, aunque después lo volvió a incorporar al mando de las tropas federales (secretario de Guerra), posición que Huerta utilizó para propiciar el golpe de Estado y el posterior asesinato del presidente.

El 9 de febrero dio inicio la decena trágica en el seno de la Ciudad de México, la cual, hasta ese momento había permanecido ajena al desarrollo del conflicto armado. El 18 de febrero los generales Félix Díaz y Victoriano Huerta firmaron el Pacto de la Embajada[2], con la intervención directa del embajador estadounidense Henry Lane Wilson, en el que, entre otras cosas, se acordó el desconocimiento del gobierno maderista, la presidencia provisional de Huerta[3], la candidatura de Félix Díaz para las siguientes elecciones, así como el fin de las hostilidades. Ese mismo día, el presidente Madero y el vicepresidente Pino Suárez fueron aprehendidos en Palacio Nacional.

El 19 de febrero, Madero y Pino Suárez fueron forzados a dimitir y, tras un mandato interino de escasos 45 minutos de Pedro Lascuráin, el general Victoriano Huerta asumió la presidencia “constitucional” de los Estados Unidos Mexicanos.

El 22 de febrero, Madero y Pino Suárez fueron sacados de Palacio Nacional y escoltados hacia la prisión de Lecumberri para ser encerrados; sin embargo, fueron victimados antes de ingresar al centro penitenciario.

Con la muerte de Madero y de Pino Suárez culminó la primera etapa del conflicto armado, lo que propició el levantamiento de Carranza y la participación de los caudillos más importantes de la Revolución, como Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles, Francisco Villa y Emiliano Zapata, para poder derrocar el gobierno de Huerta.

 

[1] “Plan de San Luis Potosí”, disponible en https://bit.ly/2HvDCuv, consultado el 17-02-2020

[2] También conocido como “El Pacto de la Ciudadala”, disponible en https://bit.ly/2ttxWu6, consultado el 17-02-2018.

[3] McGregor, Josefina, “Un nuevo hallazgo sobre la decena trágica. Apuntes del Senador Guillermo Obregón”, en Historia Mexicana, vol. 3, 2019. El Colegio de México, Centro de Estudios Históricos. Disponible en https://bit.ly/2uV2s4h, consultado el 17-02-2020.

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