2 octubre. Fin del movimiento estudiantil de 1968.

Fuente: https://bit.ly/3i9UV4b

El miércoles 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas, ubicada al norte de la Ciudad de México, en Nonoalco Tlatelolco, se dieron cita entre 6 mil y 15 mil asistentes aproximadamente a las 16 horas.

El Consejo Nacional de Huelga (CNH), en un mitin pacífico, anunciaría los pormenores del movimiento estudiantil iniciado en julio de ese mismo año con motivo de la brutal represión de la que fueron objeto un grupo de estudiantes de una Vocacional perteneciente al Instituto Politécnico Nacional (IPN) y  de una preparatoria incorporada a la Universidad Nacional Autónoma de México, tras una refriega suscitada al término de un juego de tochito en la Plaza de la Ciudadela, ubicada en el centro la ciudad.

Aproximadamente a las 17:30 hrs., por el alta voz se anunciaba la finalización del mitin y se les indicaba a los asistentes que la manifestación programada con rumbo al Casco de Santo Tomás quedaba suspendida; a las 17:45 hrs., dos luces de bengala fueron arrojadas desde un helicóptero que sobrevolaba en círculos sobre la plaza, dando la indicación a los miembros del Batallón Olimpia –grupo militar creado y entrenado para la seguridad de las Olimpiadas de México 68— de abrir fuego en contra de los manifestantes congregados en Tlatelolco y detener a los líderes del movimiento estudiantil.

Bajo el ensordecedor tableteo de las metralletas y fusiles, el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz cortó abruptamente con las demandas y las vidas de un número hasta ahora indeterminado de estudiantes.

Díaz Ordaz reiteró en varias ocasiones que el movimiento estudiantil era controlado y financiado por el comunismo internacional que pretendía desprestigiar al país por medio del sabotaje de las justas olímpicas a celebrarse en México. Desde su posición, las decisiones tomadas por el gobierno que el encabezada, aquel 2 de octubre de 1968, permitieron salvar al país de las conspiraciones levantadas en su contra, minimizando, tiempo después, la gravedad de la represión estudiantil: “… para mí México es México, antes y después de Tlatelolco. Ése es un hecho penoso en la vida de un pueblo”.

El capitán Fernando Gutiérrez Barrios reportó, de manera oficial, mil 43 personas detenidas, 100 heridos y 26 personas fallecidas; sin embargo, la Embajada de Estados Unidos en nuestro país reportó a su Agencia de Seguridad Nacional que la cantidad de personas muertas resultado de la balacera, era de entre 150 y 300[1].

La masacre de Tlatelolco es uno de los eventos más trágicos de nuestra historia, en donde la planeación y ejecución del gobierno de Díaz Ordaz fue señalada por uno de los líderes del movimiento estudiantil como brutal y cobarde.

El presidente número 54 de nuestra historia se caracterizó por hacer de la represión el instrumento de su preferencia para el tratamiento de la protesta social; el movimiento de médicos de 1964-1965 y los movimientos estudiantiles de las universidades de Michoacán y Sonora, fueron de igual manera sofocados por la intervención gubernamental directa.

Para justificar sus decisiones, el discurso gubernamental siempre hizo alusión a la necesidad del restablecimiento del orden público sin reparar en los medios que tuviera a su alcance.

El 1 de septiembre de 1968, en su cuarto informe de gobierno, el entonces presidente le hizo una clara advertencia al movimiento estudiantil: “… hemos sido tolerantes hasta excesos criticados, pero todo tiene un límite, no podemos permitir ya que se siga quebrantando irremisiblemente el orden jurídico como a los ojos de todo el mundo ha venido sucediendo…”, y sentenció: “No quisiéramos vernos en el caso de tomar medidas que no deseamos, pero que tomaremos si es necesario; lo que sea nuestro deber hacer, lo haremos; hasta donde estemos obligados a llegar, llegaremos”.

El movimiento estudiantil surgió en una época en que la rebeldía juvenil se presentó como un movimiento contracultural, en el que las minifaldas de las mujeres, las melenas de los varones y la liberación de la sexualidad escandalizaron a la momiza.

La administración federal de aquel entonces ejerció una política de mano dura, que fue incapaz de interpretar históricamente la naturaleza de aquella revolución simbólica; al despertar de una conciencia política en los jóvenes estudiantes de aquellos años, se impuso la cerrazón de la élite política, impidiendo cualquier cuestionamiento respecto del ejercicio del poder público y negando la disidencia ideológica en el país.

Por la gran repercusión que el movimiento estudiantil tuvo en la construcción de la vida democrática en México, el 2 de octubre de 2018 durante la LXIV Legislatura, se escribió con letras de oro: “Al Movimiento Estudiantil de 1968” en el Salón del Pleno del Palacio Legislativo de San Lázaro, sede del Congreso Mexicano.

A cincuenta y dos años de la represión acaecida en la Plaza de las Tres Culturas, resulta fundamental recordar sus alcances y consecuencias, así como la necesidad de proscribir a toda costa la violencia como medio para acallar las voces críticas o los cuestionamientos al régimen.

 

[1] “Cronología: ¿Qué pasó el 2 de octubre?”, en Aristegui Noticias, disponible en https://bit.ly/2QKXq0h, consultado el 28-09-2020.

Fuentes:

  • “Cronología: ¿Qué pasó el 2 de octubre?”, en Aristegui Noticias, disponible en https://bit.ly/2QKXq0h, consultado el 28-09-2020.
  • Krauze, Enrique, Díaz Ordaz y el 68, Clío, documental disponible en https://bit.ly/2tSaAQp, consultado el 28-09-2020.
  • IV Informe de Gobierno de Gustavo Días Ordaz, pronunciado el 1 de septiembre de 1968, disponible en https://bit.ly/2PQrhDi, consultado el 28-09-2020.

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