26 de marzo. Promulgación del Plan de Guadalupe.

Fuente: https://bit.ly/2TV7eub

Con el asesinato de Madero, acaecido el 22 de febrero de 1913, la lucha armada iniciada en noviembre de 1910 dio un giro importante, pues se dieron una serie de sucesos que extenderían por largo tiempo el conflicto.

La usurpación de Victoriano Huerta en la presidencia de la República motivó, en buena medida, la negativa de los líderes revolucionarios a deponer las armas, al tiempo de propiciar la formación de otros grupos armados.

El 26 de marzo de 1913, el gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza Garza — quien era partidario del maderismo– promulgó el Plan de Guadalupe, con el cual, de acuerdo con estudiosos del periodo, se inició la revolución constitucionalista[1].

Entre otras cosas, en dicho Plan Carranza desconoció el gobierno de Huerta, argumentando como base para tal desconocimiento el atropello a la legalidad durante el derrocamiento del gobierno de Madero -pues a este último y al vicepresidente se les hizo renunciar por la fuerza- y la traición; como lo señala el documento, Huerta estaba al frente del ejército federal, posición desde la cual operó el Pacto de la Ciudadela[2].

El Plan de Guadalupe se conformó por siete artículos o puntos. En ellos se menciona el desconocimiento de Huerta como primer mandatario; el desconocimiento del Poder Legislativo y Judicial, así como de los gobiernos de los estados alineados con la administración huertista.

En el artículo 5 del documento[3] se menciona la ocupación de la Ciudad de México, sede de los Tres Poderes de la Unión, por parte del Ejército Constitucionalista y la designación del mismo Carranza como encargado del Poder Ejecutivo Federal, de manera interina, para efectos de convocar a nuevas elecciones.

La deposición de Huerta se logró en 1914, pero ello no contribuyó al cese de las hostilidades entre los diferentes grupos revolucionarios. La organización de la Convención de Aguascalientes, formada por diversos altos mandos militares y su ruptura con el Ejército Constitucionalista de Carranza, desatarían la siguiente etapa de la lucha armada entre estas facciones, la cual finalizaría hasta 1916.

Las reformas o adiciones al Plan de Guadalupe, llevadas a cabo en 1914, permitirían a la postre la convocatoria para la integración de un nuevo Congreso Constituyente y la eventual promulgación de nuestra Carta Magna vigente; acaso el producto más trascendental de las diferentes fases del movimiento armado.

[1] López Ulloa, José Luis, “La revolución rechazada”, en, Noésis. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades, vol. 20, núm. 39, 2011. Universidad Autónoma de Ciudad Juárez Ciudad Juárez México. Pp. 61

[2] El Pacto de la Ciudadela o de la Embajada, fue el acuerdo que firmaron el general Victoriano Huerta, el general Félix Díaz y el embajador de Estados Unidos en México Henry Lane Wilson, para derrocar al gobierno de Madero.

[3] Plan de Guadalupe, disponible en https://bit.ly/2dMXBHr, consultado el día 25-03-2020.

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