13 de febrero de 1893. Muerte de Ignacio Manuel Altamirano, periodista, abogado y político liberal.

Ignacio Manuel Altamirano nació el 13 de noviembre del año 1834 en el seno de una familia de indígenas líderes comunitarios chontales, radicados en Tixtla, hoy estado de Guerrero.

Después de cursar la primaria en su pueblo natal, a pesar de dominar tardíamente el idioma español, gracias a sus facultades intelectuales, fue beneficiario de una beca de estudio en el Instituto Literario de Toluca, ya que, en aquellos años, el pueblo de Tixtla formaba parte del distrito de Chilapa y éste a su vez del Estado de México.

A través de sus cursos en Toluca, pudo conocer a Ignacio Ramírez, alias “El Nigromante”, escritor, abogado y liberal, mismo que se convertiría en su mentor, incluso en un padre y maestro, digno de un profundo y eterno respeto, en palabras del tixtleco.

Después de su turbulento paso por el Instituto, en el año 1856, de nueva cuenta fue beneficiario de una beca de gracia en el Colegio Nacional de San Juan de Letrán, en la Ciudad de México, donde estudió la carrera de derecho hasta el año 1859. En ese lapso pudo asistir junto con otros estudiantes a los debates parlamentarios en el Congreso Constituyente de 1857, proceso que le significó una formación política profunda respecto al proyecto liberal.

Ignacio Manuel Altamirano se caracterizó por la enorme pasión y convencimiento con la que actúo como abogado y periodista.

Su proceso de politización cimentó en él sólidas ideas sobre la democracia y la educación popular, las cuales terminaron detonando en un evento importante dentro de la “Guerra de los tres años”: donde compañeros suyos fueron ejecutados en la llamada “Matanza de Tacubaya”. Este evento acabó de convencer al joven abogado de la necesidad de luchar por el bando Liberal.

En 1860 de regreso en su tierra natal, participó en batallas sangrientas como el Sitio de Chilapa, bajo el mando del general Vicente Jiménez, pariente de su esposa Margarita Pérez Gavilán. Fue diputado un año después, donde destacaría gracias a sus facultades retóricas de corte jacobinas, llevándole a tener roces incluso con Don Benito Pablo Juárez García.

Fue un férreo defensor de la República frente a los invasores franceses y huestes de Maximiliano, desde trincheras diversas como el congreso de San Luis Potosí, la labor periodística en La Voz del Pueblo o en El Nuevo Mundo, su papel de enlace, mediante correspondencia, entre el presidente Juárez con los militares republicanos del centro y sur del país, así como su participación directa en el sitio de Querétaro a partir de marzo de 1867.

Ya en la República Restaurada fue un opositor a la reelección del presidente Juárez, debido a su convicción en la alternancia del poder público o el gobierno, como garante del ejercicio democrático.

Manifestó igualmente su oposición en cuanto al escenario de su natal Guerrero, donde se perpetuaba el dominio de Diego Álvarez, llevándolo a un encono incluso de corte personal, lo que evitaría que regresara a la tierra que lo vio nacer.

Su camino institucional aún fue profuso; de 1869 a 1877 fue Fiscal y Magistrado de la Suprema Corte de la Nación. En el décimo Congreso constitucional fue diputado de 1880 a 1881. En 1889 comenzó su labor en la política exterior como embajador en España, Francia y finalmente Italia.

Con su salud deteriorada a causa de la diabetes, muere en San Remo Italia el 13 de febrero de 1893.

La labor de Ignacio Manuel Altamirano fue la de un patriota convencido, radical en su verdadera acepción, ya que impulsó que el hombre siempre se dirigiera a su raíz.

Maestro en toda la extensión de la palabra, impulsor de la democratización de la educación. Su pasión por el conocimiento lo llevó a construir un mosaico teórico que va desde los trabajos periodísticos como: artículos, crónicas o biografías hasta escritos historiográficos, donde sostuvo la tesis de que la historia nacional es una lucha entre la democracia y la oligarquía.

No se debe olvidar la importancia de sus aportaciones a la literatura, a través de la cual se dieron las expresiones más variadas de su pensamiento y la construcción de un proyecto de país; ahí se encuentran notables novelas como Clemencia, El Zarco y Navidad en las Montañas.

 

Fuentes:

  • Guerrero Flores, David, “Indio de la fealdad hermosa: Ignacio Manuel Altamirano”, INEHRM. disponible en: https://www.inehrm.gob.mx/work/models/inehrm/Resource/415/1/images/Indio%20de%20fealdad%20hermosa_%20David%20Guerrero%20Flores,%202012_texto.pdf, consultado el 8-02-2021.
  • Girón, Nicole, “Ignacio Manuel Altamirano”, Historiografía mexicana. Volumen IV. En busca de un discurso integrador de la nación, 1848-1884, pp. 257-294.

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